|
Después de estos días sin escribir.. me pongo a hacerlo en una fecha doblemente señalada. Ya no tanto por la Noche Buena, que sí... que es una fiesta familiar y una de las más bonitas, pero mi espíritu navideño anda desde hace ya unos cuantos años de huelga...
... mas bien es por la segunda fecha que celebro hoy. Siete meses con mi niño, siete meses cargados de sueños, de alegrías y de alguna que otra tristeza. Siete meses de una distancia que atosiga, que agobia, y que aún así fortalece día a día nuestra relación. Siete meses de susurros, de confesiones mutuas, de irle conociéndolo poco a poco, de amarle cada día más... de desear estar juntos y no separarnos en ningún momento. Siete meses que me han hecho olvidarme de todo lo sucedido hasta ahora y de desear que pronto estemos juntos... para siempre. Han sido siete meses cargados de ilusión y de magia... llenos de encuentros a medianoche... cargados de una buena dosis de compañerismo, de amor, de dulzura, de ternura... de confianza. Siete meses con una persona que puedo hablar de cualquier cosa sin temor... Siete meses deseando abrazarlo, besarlo, amarlo durante toda una noche... y despertarme y saber que no nos volveremos a separar. Pronto nos volveremos a ver, una vez más... como si fuera la primera aún así. Para poder mirarlo a los ojos y decirle que le amo con todo mi corazón, con toda mi alma y que será así por siempre, suceda lo que suceda, ocurra lo que ocurra... por toda la eternidad. Meses cargados de pequeños detalles que hacen el corazón latir a mil por hora, de pequeños gestos que hacen que los ojos se llenen de lágrimas de alegría... y te hacen entender que la otra persona también te quiere, también te ama... meses para compartir todo lo que somos, todo lo que hacemos, todos nuestros sueños, nuestros deseos. Y esta mañana ha sido el broche de oro. Después de haber pasado unos días en cama, sin apenas poder hablar con él por su trabajo y por mi dichosa gripe... después de pensar que otra vez íbamos a estar separados... después de entender que iba a superar mi ?record? con una persona.... después de querer gritar a los cuatro vientos que le amo, que sin él no puedo vivir... que lo necesito siempre a mi lado... que necesito sentir sus manos, sus miradas, sus besos, sus caricias... Después de todo esto llega el regalo más hermoso que jamás me han realizado... un regalo que me ha hecho llorar como una boba mientras le veía subir, mientras a mi alrededor se reunía toda mi familia... algunos con gestos de sorpresa... otros con gestos de complicidad... y en todo momento sintiendo el amor de él.. de ti.. rodeándome como una linda pantalla de protección. Y ahí subía un bello, un hermoso... un magnífico ramo de doce rosas rojas, que me llamaban y que hacían que más lágrimas de pura alegría se deslizaran por mis mejillas. El mejor regalo mi amor... el mejor regalo que nunca nadie me ha hecho... el mejor regalo para mí... sintiendo cómo estabas a mi lado, como si fueras tú el que realmente me entregara ese presente. Te amo Jose, siempre te amaré, por toda la eternidad. Quizá no se me den bien las palabras... pero aquí, en este momento, oliendo las rosas que me has enviado, aún con dulces lágrimas deslizándose por mis mejillas... te digo que TE AMO y que siempre siempre te amaré... mi niño. |
| Leave a Comment: |